Renzo Honores, PhD
En el siglo XVI una voz autorizada sobre la sociedad indígena y los Andes fue la de Damián de la Bandera . Sus contemporáneos reconocierons su pericia y su conocimiento: fue requerido por la emergente admnistración colonial especialmente en los regímenes de los virreyes marqués de Cañete (r. 1556-1560) y Francisco de Toledo (r. 1569-1581). Aunque en el plano jurídico fue el licenciado Polo Ondegardo (c. 1517/20-1575) quien adquirió una preponderancia casi canónica (y especialmente por sus escritos de 1561 y 1571), los testimonios de personajes como La Bandera deberían ser objeto de escrutinio y estudio. De la misma forma que el licenciado Polo, La Bandera adquirió un conocimiento de primera mano sobre la sociedad andina, vivió en varias ciudades y grandes centros de la naciente sociedad colonial (Lima, Cuzco y Potosí), adquirió propiedades y ofreció testimonios valiosos sobre los Andes. Fue además autoridad judicial y política como corregidor y visitador lo que lo familiarizó con los principales problemas de la época y con el mundo de los caciques y los “indios del común”. Conocer sus ideas y trayectoria es una forma de ingresar al complejo mundo del Perú del siglo XVI.
Nacido en Segovia (en Castilla la Vieja) era hijo de Pedro de la Bandera (natural de León) y de Leonor López. Antes de llegar al Perú, estuvo en el Caribe, en la isla Española, y posteriormente en Tierra Firme. Llegó al Perú en la década de 1540 y se sabe que estuvo al lado del virrey Blasco Núñez Vela (r. 1544-1546). Como muchos de los españoles del periodo participó en las guerras civiles de 1544 y 1548 siempre del lado del pendón real y en 1554 colaboró en la represión de la revuelta de Francisco Hernández Girón.
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