Diana N. Coronado Fiestas
A fines del siglo XVI, el párroco Bartolomé Álvarez se encontraba desempeñando el cargo de doctrinero en Aullagas (obispado de Charcas), al sur del virreinato del Perú, cuando inició la redacción de un extenso memorial al rey Felipe II sobre los problemas que había enfrentado en su tarea evangelizadora. Su vida y su memorial estuvieron contextualizados en una época de grandes cambios sociales para una inmensa población indígena que gracias a su texto, coloca las bases para la comprensión de aquel mundo que intentó ser transformado completamente.
Los datos biográficos de Bartolomé Álvarez son escasos. Sin embargo, la búsqueda en los archivos españoles realizada por María del Carmen Martín Ruiz y Juan Villarías Robles ha conseguido formular una hipótesis razonable sobre su vida antes de llegar a América. Bartolomé Álvarez habría nacido en la década de 1540 en Santiago de Compostela y habría estudiado el bachillerato en leyes en la Universidad de Salamanca entre los años 1553 y 1557. Luego, en 1562, habría viajado en Roma, donde se habría ordenado como sacerdote y se habría embarcado hacia América entre las décadas de 1560 y 1570. Su punto de llegada al continente habría sido a través del puerto de Cartagena, desde donde habría recorrido el norte del actual Ecuador, cruzado el virreinato del Perú hasta llegar al obispado de Charcas a mediados de la década de 1570. Ya en este obispado, se conoce que Álvarez inició su labor como sacerdote doctrinero en Potosí hasta el año 1581. Luego continuó como doctrinero en Sabaya, donde debido a un incidente con el obispo fue destituido de su labor como doctrinero hacia fines del año 1582. En esta fecha viajó hacia Lima para asistir al III Concilio de Lima. No fue hasta mediados de la misma década que regresó al obispado de Charcas para desempeñarse como doctrinero en Aullagas (actual Bolivia) hasta finales del 1580, periodo en el cual redactó el Memorial a Felipe II.
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